
Las calles se llenan de sangre, y tú de felicidad,
Los muros se infectan de hambre, y yo de hostilidad
En esa blanca habitación, mas de diez miradas estáticas se clavan en mi
Y me preguntan con la pupíla, y se ríen con el recuerdo
Yo pienso en su muerte, y ellos en nada.
Estar pegado en la pared de alguien sin vida no implica morir,
ellos ya se murieron,
Y no por ellos comencé a vivir...
