
Desperté con los hombros entumidos otra vez
no se a que atribuir ahora tal cosa, pero duele
quizás se trate de aquella pesada carga que no conosco
tan pesada que hasta en sueños acarreo totalmente hastíado
Y me siento, en la plaza, en el andador, solo, inmóvil, no me ves
y de ratos me propongo ser paloma de tu atrio, y no volar jamás
de tu cara ni pistas me dan, pero se que existes, y eres bella
y por eso pido una vez más que me hagan animal y me lleven a tu templo
un grupo de nubes viajan de forma iracunda por sobre mí
y amagan tu existencia, y reniegan de tí, de nosostros
no les creo, ni les presto atención, tú eres real, lo sé...
